29 de noviembre de 2021 | Agustín Navarro Sosa

Agradecido a vuestra vocación, qué fácil lo hacéis. Con G de gratitud, un segundo hogar hospitalario

No quieren estas líneas comparar la sanidad pública con la privada

María José, Adrián, Esperanza, Sandra y Emilio
María José, Adrián, Esperanza, Sandra y Emilio
La fragilidad es eso que siempre está merodeando nuestros organismos. Parece milagroso que el cuerpo humano pueda desenvolverse con solvencia y salir airoso del acecho de tantas enfermedades potenciales capaces de alterar sus entresijos más íntimos.
No quiere este texto recoger pormenores de un organismo, el mío, que en un momento dado y tras numerosas pruebas diagnósticas, presentó una anomalía que, aunque no revestía una gravedad inmediata, sí debía ser tratada para que no degenerase en algo peor. El origen, aunque no tenga demasiada importancia, el implante de una pieza dental hace ya varios solsticios.
Una vez detectadas causas y características del mal, un equipo médico del cordobés hospital de San Juan de Dios (de naturaleza privada y al que acudí por estar adscrito a mi compañía médica aseguradora) determinó que el tratamiento requería de antibióticos que solo podían ser suministrados intravenosamente y en hospital al no estar disponibles en farmacias. Dicho tratamiento no presentaba mayores secuelas ni otros contratiempos que los derivados de lo prolongado del tratamiento: un mes.
Un mes hospitalizado en Córdoba era algo que yo y mis obligaciones no nos podíamos permitir si había alternativa. Y la había. No era otra que la sanidad pública, que también pago religiosamente cada mes. Y estaba en Peñarroya-Pueblonuevo, mi pueblo, en forma del hospital que atiende a la comarca.
La derivación del tratamiento a Peñarroya-Pueblonuevo me hubiera permitido conciliar su administración con mis obligaciones profesionales, pero los facultativos se desentendieron (no pretende ser este un escrito de denuncia, sino de gratitud y no voy a dar nombres de quienes se encogieron de hombros) sin mostrar apenas interés en contactar con sus colegas cordobeses para siquiera valorar la posibilidad de la continuidad del tratamiento en nuestro hospital.
Parecido ocurrió con el hospital público de Pozoblanco, salvable diariamente la distancia sin el atracón de kilómetros. Desinterés, con mayor motivo si cabe porque adujeron que los peñarriblenses tenemos hospital propio y en él debemos ser tratados, sintetizaron, no sin parte de razón, los facultativos pozoalbenses para desembarazarse de mi petición.
Pero como había que erradicar la infección para prevenir mayores males, me vi obligado a regresar a la capital, al hospital de partida, al San Juan de Dios, y pernoctar allí las noches que hiciera falta. Ya con el alta en mi expediente médico, me siento obligado a expresar mi gratitud por el trato dispensado, por la profesionalidad y por la humanidad de un equipo de especialistas y auxiliares que han puesto su sapiencia médica y su amabilidad vocacional al servicio de mi recuperación.
Aludía que la principal finalidad de estos párrafos es la de agradecimiento. Y en este apartado sí voy a dar nombres, incluso apellidos, porque tanto la detección de la dolencia como su prescripción farmacológica, como la excepcionalidad de sus atenciones me ha colmado más el espíritu incluso que reparado el organismo, que también.
Mis afectos más íntimos a los doctores Marín Luján, Giménez Doménech y a la doctora Fuentes Spinola; por tanto y tan acertado. Y los mismos afectos, también igual de íntimos, a toda una brigada de enfermeros, enfermeras y auxiliares así como al servicio de limpieza, que han facilitado y alegrado mi estancia hospitalaria. Sus nombres: María José, Adrián, Esperanza, Sandra, Emilio, Loles, Andrea, Ángela, Clara, Jesús, Loly, María, el hermano Valentín y las dos Natalias. No importa el orden, ni la función; importa que han fabricado para mí (y para todos y cada uno de los pacientes a los que atienden, sin distingos) un segundo hogar transitorio en el que me siento tan cómodo que casi me han entrado ganas de pedir una prórroga.
No quieren estas líneas contrastar la sanidad pública con la privada. La primera goza en nuestro país de una excelente reputación que se ha ganado a pulso precisamente por la valía profesional y personal del personal que la sostiene, solo que en mi caso quizá no fue lo suficientemente atenta, pero no por ello voy a descalificarla porque hay millones de ejemplos en el día a día que certifican su excelencia, máxime tras haber sorteado (o casi, por la capacidad del virus para resucitar) una pandemia.
A al postre, este texto solo pretende exteriorizar mis aprecios hacia un sector, el sociosanitario, que gracias a sus fibras vocacionales salva unas vidas y mejora otras, una de estas últimas, la mía.
 
Bookmark and Share

Comentarios

Ruth
29-11-2021 23:03:21
Ante todo, me alegro que haya sido atajada esa infección. Dice que no pretende comparar una sanidad ...
 
Ampliar comentarios | Deja un comentario

<< Volver a Salud
Visita de la delegada de Salud y Familias

La delegada de Salud y Familias visita la mejora de los vestuarios del Hospital Valle del Guadiato

Se han invertido casi 43.000 euros en ampliar el espacio destinado al personal, así como mejorar la eficiencia energética de ese área

 

SATSE acusa al SAS de financiar su plan de inversiones mediante recortes a sus profesionales

El SAS se ensaña con la Enfermería y la Fisioterapia disminuyendo el número de sus contratos,...

 

CSIF pide reforzar las unidades de atención al profesional para afrontar las gestiones sobre procesos selectivos

El sindicato alerta de la sobrecarga del personal que trabaja en dichas unidades, que son la “puerta de entrada” que facilita la incorporación de los profesionales a los centros sanitarios

 
Jóvenes vacunándose

Salud mantiene a la provincia de Córdoba en el nivel 2 de alerta sanitaria

La medida tendrá una duración de siete días naturales del desde las 00:00 de este jueves

 
Hospital de Alta Resolución Valle del Guadiato

El Hospital de Alta Resolución Valle del Guadiato realiza más de 90.700 actos asistenciales en el primer semestre de 2021

Entre ellos, 13.270 consultas externas, más de 7.700 urgencias, 216 cirugías y 204 ingresos, además de 70.000 pruebas diagnósticas

 
< 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 > >>
 

Directo a...

© INFOGUADIATO.COM | Tfno: 670 97 99 88 | digitalnavarro@gmail.com | 14200 · Peñarroya | Diseña y desarrolla Xperimenta